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Condonación parcial de una deuda, ¿deducible fiscalmente?

20-05-2014

Supongamos que tenemos un cliente del que no podemos cobrar la deuda que contrajo con nosotros y con el objeto de evitar, mediante renegociación, el perjuicio total que generaría el crédito no cobrado, procedemos a condonarle (perdonarle) parcialmente la deuda, siempre que el cliente acabe pagando la diferencia. De esta manera al menos, el acreedor puede cobrar una parte.

Resulta bastante habitual, en las negociaciones para lograr el cobro de saldo de clientes de difícil realización, es frecuente que las partes lleguen a un acuerdo por el que el cliente acabe satisfaciendo la deuda de una manera inmediata pero mediante una "quita" (parte de la deuda que no se paga) que acabe satisfaciendo tanto al deudor como al acreedor por la dificultad que entrañaba la cancelación del crédito.

Desde un punto de vista fiscal, según la Sentencia del Tribunal Supremo del 10 de febrero de 2011, se establecía que la deuda que una empresa perdona, permitiendo que el deudor le abone una cantidad inferior a la debida, tiene la calificación de "liberalidad" y, por lo tanto debe estar sujeta al pago del Impuesto sobre Sociedades.

En dicha sentencia el Tribunal Supremo apreció que "una condonación de parte del crédito es una parcial disposición gratuita de la deuda a favor del deudor, renuncia que carece de función retributiva y por la que el acreedor no ha obtenido contraprestación alguna". Y es por ello que, concluye, que puede entenderse como jurídicamente coherente la consideración como liberalidad de la mencionada condonación. En este sentido, constituye una ventaja patrimonial para el perdonado y un gravamen para quien lo permite, conforme al artículo 1.187 del Código Civil.

Como resultado de esta interpretación, cualquier cantidad incobrable que derive de un proceso de negociación plasmado en un acuerdo, aunque sea beneficioso para ambas partes, la pérdida no será fiscalmente deducible para el acreedor.

No obstante, debe decirse que el criterio de la Dirección General de Tributos difiere del establecido por el Alto Tribunal ya que en diversas consultas vinculantes, en concreto la V2777-07 de 26/12/07 y la V1222-10 de 01/06/10, se admite como gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades el importe contabilizado por la cantidad no cobrada y condonada parcialmente, atendiendo que la misma respondía al objetivo de evitar, mediante renegociación, el perjuicio total de un crédito incobrado.

Desde el punto de vista contable, la condonación parcial pactada tras el incumplimiento reiterado del deudor, y mediando acuerdos de renegociación del mismo debido debe registrarse, de acuerdo con el Plan General de Contabilidad, como gasto; dado que:

- debe tratarse como una pérdida irreversible de un crédito,

- es ya de carácter infrecuente,

- y ya no pertenece a las actividad habituales, normales o "típicas" de la empresa.

Por lo tanto cabe considerar que para la empresa acreedora, la parte que condona la deuda, le representará una pérdida excepcional contabilizándose como Gastos excepcionales (678), pero no le resultará deducible a efectos del Impuesto sobre Sociedades, por lo que deberá tratarlo fiscalmente como una diferencia permanente, generando un incremento al alza en el momento de calcular la base imponible fiscal.

Para la empresa deudora, que deja de pagar la parte condonada, le representa un ingreso excepcional, contabilizándolo a la (778) y como tal quedará incluido dentro de su base imponible fiscal.

Todo ello, suponiendo que se enfoque desde el punto de vista de una pura liberalidad, el hecho de la condonación. En otros supuestos, de pura y manifiesta insolvencia del deudor frente al acreedor, estaríamos ante unas pérdidas por deterioro de créditos (697/699).

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